Cómo ahorrar en la factura del gas: guía práctica
La factura del gas suele pasar más desapercibida que la de la luz — hasta que llega el invierno. Pero funciona con la misma lógica: una parte fija que pagas siempre, un precio por kWh que varía mucho entre compañías y extras que se van sumando. Aquí va lo que hay que revisar.
Entiende tu tarifa de acceso (RL.1, RL.2, RL.3)
Todos los contratos de gas llevan asociada una tarifa de acceso según el consumo anual: RL.1 para consumos bajos (cocina y agua caliente), RL.2 para hogares con calefacción de gas y RL.3 para consumos altos. Si tu tarifa no corresponde a tu consumo real — por ejemplo, pagas una RL.2 pero solo usas el gas para cocinar — estás pagando un término fijo mayor del necesario todos los meses.
Compara el precio del kWh de gas
Como en la luz, la diferencia entre la oferta más cara y la más barata para un mismo consumo puede ser de bastantes euros al mes. Localiza en tu factura el precio por kWh y el término fijo mensual: con esos dos datos ya se puede comparar tu contrato con el resto del mercado.
Revisa los mantenimientos
Los servicios de mantenimiento de caldera y las revisiones "premium" se añaden a la factura con mucha facilidad. Algunos son útiles — la caldera agradece una revisión periódica — pero conviene comprobar qué incluyen, si están duplicados con tu seguro de hogar y si su precio es razonable. No confundas estos servicios opcionales con la inspección obligatoria de la instalación, que se hace cada 5 años y se paga aparte.
¿Pack de luz y gas o por separado?
Tener luz y gas con la misma compañía es cómodo: una sola factura y un solo teléfono. Pero no siempre es lo más barato: a veces la mejor oferta de luz y la mejor de gas están en compañías distintas y la diferencia compensa de sobra la comodidad del pack. La única forma de saberlo es echar números con tus dos facturas — nosotros lo hacemos gratis, mira la página de ahorro en gas y la de ahorro en luz.
Cambiar de compañía de gas no corta el suministro
El cambio de comercializadora es un trámite administrativo: nadie viene a tu casa, no se toca la instalación y el gas no se corta ni un minuto. En unas 1-3 semanas el cambio está hecho y solo lo notas en el precio.
Trucos de consumo que sí se notan
- Baja la temperatura del agua caliente de la caldera: entre 40 y 45 °C es suficiente para la mayoría de hogares.
- En invierno, cada grado menos de calefacción reduce el consumo en torno a un 7%. A 19-21 °C se está bien.
- Purga los radiadores al inicio de la temporada: el aire acumulado hace que la caldera trabaje de más.
- Si tu caldera tiene más de 15 años, valora el cambio a una de condensación: consumen notablemente menos.
¿Quieres saber si tu tarifa de gas está fuera de mercado? Envíanos tu factura y te lo decimos gratis.
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